Hay momentos en la vida que son como estrellas: brillan para siempre en nuestra memoria.
Hoy, mi cielo se llena de luces al celebrar mis Quince Años. Primero que nada, doy gracias a Dios por el don de la vida y por guiar cada uno de mis pasos con amor. A mis padres, gracias por ser mis raíces, mi apoyo incondicional y por hacer posible este sueño con tanto esfuerzo y cariño.
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Eucaristía
Fundación El Refugio de María Marinilla - Antioquia